viernes, 16 de septiembre de 2016

16 DE SEPTIEMBRE

Fotografía de @MariaSsmara1

Finales de los años noventa.

Estira junto a una barandilla esperando que el reloj de la estación marque la hora, y en tan sólo unos segundos, pasa de un "todavía no" a un "mierda que no llego".
Comienza a trotar por el paseo del río con la mirada hacia lo lejos, esperando ver su silueta caminar hacia él, y tan sólo unos minutos después consigue distinguirla entre un grupo de peatones que, varios metros más adelante, acaban de cruzar la calzada.
El ritmo no sube pero las pulsaciones se disparan, a tenor de la onda expansiva de cada latido.
Van por la misma acera. Uno frente al otro. Ella camina, él a 5´el kilómetro. Se acercan. Llega el momento. Tan sólo son unos segundos... y se cruzan.

Con el paso del tiempo sabrá que ella nunca se fijó en él, pero eso, en ese instante no importaba absolutamente nada. Lo verdaderamente importante era conseguir dar toda la vuelta a los puentes para llegar a la estación antes que ella, y poder volver a cruzarse una vez más.
Ese día no lo consiguió y desde lo lejos, sólo pudo comprobar cómo su silueta se perdía entre otras tantas en la puerta de la estación.

- ¿Qué haces?
- Escribir
- ¿Ya estás con tus carreras?
- Bueno... más o menos.

Hoy, más de dieciséis años después, puede ver su silueta todos los días sin tener que buscarla, de hecho, muchas veces hasta le quita su lado favorito del sofá.
De vez en cuando él le echa en cara el esguince que, por mirarle a ella y no al suelo, tuvo que apartarle de las zapatillas durante una temporada, mientras ella entre risas le responde con un "y encima para no darme cuenta de nada...".

Y es que la vida siguió para los dos por caminos diferentes. Ella caminando hacia la estación, él corriendo a 5´el kilómetro... hasta que un 16 de septiembre, ambos caminos se cruzaron y se hicieron uno.


Esta historia y sus personajes son fruto de la imaginación. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia...


- ¿Todavía sigues escribiendo?
- Ya acabo
- ¿No te habrás inscrito a otra carrera, no?
- No. Por cierto... ¿Ya sabes que día es hoy?

   
 @otrolocokcorre

jueves, 7 de abril de 2016

YA HA DESPERTADO OTRA BEHOBIA


- ¡Hostias Miguel! Se me ha olvidado el chip en casa
- Venga ya! No me vaciles
- Que no tío, que va en serio
- No me jodas, ¿eh?
- Vete tú, que ya llegaré yo
- Te mato...

Uno de los momentos más solemnes y que más me gustan de la Behobia, es subirme al tren en la estación de Donostia para desplazarme a Irun. Me gusta mezclarme entre los cientos de corredores y corredoras que invaden sus vagones, ver sus camisetas, sus procedencias, escuchar sus conversaciones e incluso participar en ellas. Preocupaciones, nervios, risas, bromas, pensamientos entremezclados con el fresco olor mentolado de cremas y más cremas... mola.
  
Pero no sólo eso! Una vez allí no cojo ningún autobús lanzadera para poder ir andando los más de tres kilómetros que separan la estación de la zona de salida. Sí. Me gusta ver, mientras camino hacia Behobia, cómo la ciudad y con ella la carrera, van despertando poco a poco, y cómo se van dejando ver cada vez más voluntarios que comienzan a trabajar en la preparación del puesto de avituallamiento en el paseo de Colón. Se respira mucha calma... calma que horas más tarde destrozarán más de 30000 corredores y corredoras con la complicidad de un público totalmente entregado.

Por todo ello siempre he rechazado los ofrecimientos para llevarme en coche, y aunque eso a veces me haya dejado sólo, es mi ritual, mi momento. Me gusta y lo disfruto... no sé, debo de ser algo raro.

Sin embargo, el año pasado no pudo ser. Mi amigo Gorka, a quien había convencido con todos estos argumentos para unirse al ritual, se daba cuenta, con las puertas del tren abriéndose frente a nuestras narices y ante mi incredulidad, que se le había olvidado en chip en casa. Y así, tuve que ver como mi ilusión se escapaba por la vía 1 hacía Irun, mientras nosotros salíamos a la carrera para recuperar su chip.

- Pero como se te ha podido olvidar... tío, que te lo he puesto hasta en el wassap
- Joder, que se me ha ido la pinza por mandarte la foto de la niña con la camiseta
- Y ahora ¿cómo vamos a ir? No nos va a dar tiempo de pillar el siguiente tren
- Tú tranquilo

Minutos más tarde, el casco y el sonido del motor, silenciaban los constantes "te voy a matar, tio" que no dejaba dedicarle a mi amigo, mientras íbamos en su moto, chip incluido, hacia Behobia... pero, poco a poco, la situación fue cambiando.

Con el cielo despejado y una temperatura más que agradable, circulábamos por la antigua N-1 dirección Irun, o lo que viene a ser lo mismo, por el recorrido de la Behobia en sentido inverso. A medida que pasaban los kilómetros, el chip pasó a la historia para centrarnos en un espectáculo que nunca hubiésemos podido ver desde el tren: el peregrinaje de cientos y cientos de personas, por el arcén de la carretera donde lo había, posiblemente cumpliendo sus rituales o yendo a sus lugares favoritos para ver y animar al paso de la carrera... Era el público de la Behobia.
Algo digno de ver, tanta y tanta gente, de todas las edades, caminando y caminando.

- Pero ¿de donde sale tante gente?
- Ya te digo, vaya pasada.
- Impresionante
- Vaya putada no haber traído un móvil para grabarlo
- Si no llega a ser por mí te hubieses ido en tren y no hubieses visto esto, eh?
- Ya...

Y así, lo que empezó siendo una tragedia acabó convirtiéndose en una experiencia cojonuda, en la que pudimos ver otra parte de la carrera diferente y desconocida.
Ah! y por supuesto llegamos con tiempo de sobra para nuestra hora de salida.

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Ayer se abrieron las inscripciones para los llamados habituales de la Behobia. Seguro que ese ha sido el motivo por el que hoy, después de llegar de correr, me haya dado la chaladura y haya terminado sentado frente al ordenador escribiendo todo lo que me ha venido a la cabeza mientras corría. Recuerdos como éste, que se han avivado con la apertura de las inscripciones.

No hay duda. La Behobia ya ha despertado un año más, y aunque antes de que llegue habrá otras muchas carreras, yo, como la hormiga frente a la cigarra, ya he empezado a preparar poco a poco la hoguera... porque sé de sobra que aunque esta hoguera de ilusión no arda hasta noviembre, cuanto más grande sea más calor dará, y yo, ya he puesto mi primera madera.


                                                               @otrolocokcorre


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Unas horas después de publicar esta entrada...

- Mira lo que he escrito Gorka
- .... Ya la he leído. Está bien, pero... ¿no olvidas algo?
- ¡Ostras! Pues no caigo
- No has dicho nada del mogollón de voluntarios que había, de cómo estaban ya en los cruces o montando los avituallamientos, o los socorristas que estaban colocando unas carpas en Gaintxurizketa...
- Joder, es verdad.

Y hablando de voluntarios, comparto esta gran reflexión que hizo Rafa Elorza sobre los voluntarios de la Behobia, una reflexión que os invito a leer.

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