domingo, 10 de abril de 2011

I TALAIA BIDEA



Era mucha la expectación por ver que tal se le iba a dar al Club Deportivo Fortuna la organización, para celebrar el centenario del Club, de su primer Trail de Montaña, uniendo las localidades de Donostia y Hondarribia, a través de los montes de Ulia y Jaizkibel a lo largo de 31 kilómetros y con un desnivel positivo acumulado de 1300 metros. De momento partía con la ventaja de ser el Club que desde hace 46 años organiza la internacionalmente conocida Behobia - San Sebastián. Experiencia, por tanto, de sobra. Por otra parte el escenario de una gran belleza. 

La carrera se presentaba con el lema "Itsasoaren gainetik korrika" (carrera por encima del mar, en castellano) y es que tenía la peculiaridad de que el paso entre las localidades de Pasai San Pedro y Donibane, separadas por unos 120 metros de entrada de mar al puerto de Pasajes, se iba a realizar en barcas, eso sí, con el crono detenido previamente.



La prueba era toda una novedad y las inscripciones fueron un éxito. Estaban limitadas a 500 corredores y en tan sólo 6 ó 7 días se había agotado el cupo. (Esto, con el paso del tiempo ha ido a peor, ya que en la actualidad se agotan en escasas ¡¡dos horas!!)

Pero para expectación y dudas las que tenía yo, una vez inscrito, frente a la que iba a ser mi primera carrera de montaña. La distancia, los controles de paso, si llovería o no, posibles contratiempos... todo ello me rondaba la cabeza una y otra vez, un día si y otro también, hasta que el día 10 de abril de 2011, a las 07:00 horas, el despertador me dijo que había llegado el momento de salir de dudas.

El día salió nublado y la temperatura era ideal para correr, unos 10 º aproximadamente. La previsión del tiempo no era muy buena, pero de momento no llovía y tampoco lo había hecho los días anteriores, con lo cual, nada de barro.

Pistoletazo de salida a las 09:00 horas. Los primeros kilómetros son duros. Las piernas no están al 100 por 100 y la primera subida al monte Ulía desde Zemoriya (probablemente la de mayor desnivel de toda la carrera) es terrible. Después se da paso a una serie de contínuos sube y baja. En bastantes tramos el camino es estrecho y no permite adelantamientos, bueno, no los permite sin correr riesgos. La llegada al faro de la plata es mucho más rápida de lo que esperaba y un empinado descenso nos pone corriendo en llano por el puerto de Pasajes San Pedro. Es un alivio para las piernas. Los últimos metros antes de que el crono se pare pàra cruzar el mar, hace que poco a poco el corazón que por Ulía cabalgaba fuera de sí como un pura sangre, pueda recuperarse un poco de la fatiga acumulada.


El paso en barca perfectamente planificado. Tengo que decir que (otra cosa no me tocará) me tocó ser el primero al que cerraron el paso en una barca que, repleta de corredores, vi cómo se alejaba hacia la otra orilla desde detrás de la barrera, mientras otra vacía se colocaba en mi embarcadero. Teniendo en cuenta todo esto, sólo tardé en cruzar el paso y volver a correr, aproximadamente tres minutos, que por supuesto me fueron descontados perfectamente en mi clasificación. Otro aspecto positivo de todo ello era la gente de ambas localidades, un 10 a todos ellos por los ánimos dados.


Ahora tocaba pisar el monte Jaizkibel, y al igual que la primera de Ulía se las traía, la subida de bienvenida a Jaizkibel también daba miedo. Una vez superada tocaba crestear por una zona preciosa pero bastante complicada para correr, no solo por la dificultad del terreno (en algunas zonas había cadenas para poder agarrarse y pasar seguro, aunque tengo que decir que tampoco era tanto como para eso), sino tambien por pequeños, pero duros, sube y baja.



Tras esta zona de crestas y pequeño castigo para los tobillos, una suave bajada y terreno cómodo daban paso a la subida hasta el punto más alto de la carrera, yendo de torreón en torreón, en donde un poquito de niebla y unas gotas de agua hicieron que el paso fuese un poco más épico, todo ello entre el bullicio de mucha gente que se había congregado por allí.

Comienza el descenso hacia el mar, durante unos seis kilómetros, con la única excepción de algún pequeño tramo de subida que, parecerá mentira pero yo los agradecí, llegando finalmente a una preciosa zona de calas con sus cuestas arriba y con sus cuestas abajo.

Ya sólo quedaba la subida a Guadalupe, dos kilómetros que se me antojaron los más duros de la carrera, principalmente por dos motivos, uno, que ya estaba bastante cansado y dos, que me pillaron de sorpresa, y es que yo, que me creía conocedor del recorrido, pensaba que la subida era por otro lugar, un poco más larga pero más suave y constante. Error.

Al final, en una pequeña agonía que no falta en ninguna carrera, llegué a Guadalupe entre cientos de aplausos y desde allí nuevamente cuesta abajo, volvía a castigar un poquito las piernas hasta que me ví cruzando la muralla del casco viejo de Hodarribi, dando paso al último kilómetro y a un regalito que los hondarribitarras tienden a dar a aquellos que participan en carreras con final en citada localidad... esa puñetera última subida por el casco antiguo, de unos 100 metros, y que además como siempre está repleta de gente animando, no queda otra que sacar pecho. Menos mal que unos 300 metros después estaba la línea de meta. Ya todo había terminado, 3 horas y 23 minutos después. 

Para ser la primera carrera de montaña y la primera vez que corro 31 kilómetros no ha estado nada nada mal. Dos consecuencias, ¡eso si!, acabé con la lengua azul de beber tanto Powerade y tuve serios problemas al acabar la carrera para ponerme los pantalones largos de lo que me dolían las piernas...

Un éxito rotundo, recorrido precioso, organización buena, ánimos de la gente a tutiplé, prueba original y única con su paso en barca.


TRAIL - DONOSTIA-FONTARRABIA - 10 Avril 2011 by nikoverdosedetrail

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