domingo, 10 de noviembre de 2013

49 BEHOBIA SAN SEBASTIAN. Contra viento y más viento


Como todos los años, después de verano, las calles de mi ciudad se empiezan a dibujar con corredores y corredoras de todas clases y edades. Parece que de repente empezasen a florecer en todas las esquinas o saliesen a la luz como si hubieran estado escondidos o escondidas debajo de las piedras, esperando su momento... como si se tratase de una invasión. Además, no solo se les ve corriendo bajo el sol por el paseo de La Concha o Zurriola... No, también me los cruzo de madrugada, cuando la ciudad aun duerme o cuando todavía no ha despertado, cuando hace frío y cuando llueve, subiendo y bajando cuestas, haciendo series en las pistas de Anoeta... Durante el resto del año no veo a tantos, pero ahora algo raro está pasando.

Seguro que en todos ellos y ellas no hay ni una sola combinación igual... las zapatillas, la vestimenta, el ritmo, las pulsaciones, la motivación, las canciones del mp3, las agujetas del día después, la progresión del día a día, los pequeños logros y avances... Me atrevería a decir, eso sí, que en la gran mayoría si hay algo que les une, algo con nombre de carrera popular, algo con ya 49 años de edad y que se ha dado a conocer en numerosos paises del mundo... me atrevería a decir que les une la proximidad en el calendario de la archiconocida Behobia - San Sebastián.

Empiezo a escuchar conversaciones en el barrio, en la carnicería, en el bar, a algún vecino en la calle, en el trabajo, leo la prensa, las redes sociales están que arden, oigo a otros padres y madres en el cole... no hay duda, la Behobia ya está a la vuelta de la esquina y hay muchos más afectados y afectadas de los que yo pensaba... están preparando su participación en la carrera. Este año, según los datos de la prensa y página web de la carrera, hay 28000 afectados. Pero... ¿es que a nadie del Fortuna se le ha ocurrido cotizar la Behobia en Bolsa? Está claro es que es un valor al alza, cada año suma y sigue...

Por fin ha llegado el día de la carrera y el tren que cojo desde Donosti para desplazarme a Irun es un hervidero de nervios, de risas, de concentración, de bromas, de compadreo, de anécdotas... Hay camisetas de muchas carreras diferentes vistiendo a los cientos de corredores y corredoras que viajan en sus vagones. Mmm... esos son de Catalunya... ese por el acento tiene que ser andaluz... mira, una cuadrilla de franceses... esa camiseta es de un club de Fustiñana... y esos otros ¿en que idioma hablan?... Seguro que en el tren viaja gente tan diferente, algunos seran del si, otros serán del no, otros de aquí, otras de allá, unos del rojo, otras del blanco y negro... Seguro que habrá un montón de gente que en otros momentos de su vida serían enemigos y ¡mira a todos y todas! van tan felices hablando de sus cosillas...

En unos minutos u horas todos y todas estarán corriendo a lo largo de los 20 kilómetros que separan Behobia y Donostia. A pesar de que fueron unas 28000 las personas las que inicialmente se inscribieron, finalmente serán casi 24000 los y las que ordenadamente irán saliendo bajo los gritos de un animador que hace subir la adrenalina al máximo. 

Pero es que hay algo más que todo esto. Paralelamente y al mismo tiempo hay otro tipo de gente que está preparando la Behobia... la otra Behobia. Lo hacen de una manera diferente.

Sólo desde el tren ya puedo ver cómo los servicios sanitarios van tomando posiciones al final del puerto, cómo hay gente que prepara la alfombra que detecta el paso de corredores por el kilómetro 15, hay un camión de bomberos que circula lentamente por Gaintxurizketa y también algún coche de policía, además de ello, las vallas que ya estaban desde el día anterior preparadas van tomando su protagonismo al igual que los metros y metros de cinta que las une... También se empieza a ver la aparición de petos fosforitos por todos los lados.

Cuando bajo del tren en Irun y después de salir del enorme tapón que se forma al bajar los cientos de personas que viajábamos (con lo grande que parece la estación...), comienzo a caminar por sus calles y sigo viendo más gente que de una manera u otra hacen posible el buen funcionamiento de la carrera, ciclistas que llevan acreditaciones, alguna moto de la organización, gran cantidad de voluntarios en un puesto de avituallamiento, en cruces, en diferentes partes del recorrido...

Todos ellos y ellas son a buen seguro una pequeña parte de la gente que hace posible la carrera, porque no quiero ni imaginarme lo que, desde mi ignorancia, se me escapa.

Pero no solo eso. Y es que también paralelamente y al mismo tiempo, hay otro tipo de gente que de otra manera muy diferente aun está preparando la Behobia. A la gran mayoría aun no se les ve, seguro que están en su casa desayunando, o han bajado a comprar el pan y el periódico, o están haciendo la comida para dejarla preparada... seguro que están mirando el tiempo, también preocupados y preocupadas de si va a llover, de si va a hacer ese viento huracanado que ha hecho durante toda la noche. Ellos y ellas igual no lo saben, pero para mí son el mayor tesoro de la Behobia. Y lo son sin ninguna duda. 

Se exponen a la climatología adversa solo por animar a los corredores y corredoras (¡joder! que hoy subiendo Gaintxurizketa he visto una ama con su recién nacido ahí en brazos), hay gente de todas las edades, esos niños y niñas que salen al paso de korrikalaris para chocar sus palmas... ¿cuantas veces? ¿veinte? ¿cincuenta? ¿cien? ¿no les dolerá? noooo, ahí siguen y siguen los campeones. 

Es que además hay gente que se disfraza sólo para animar, cuadrillas que se ponen gorritos iguales, otras con camisetas preparadas para animar a no se quien y... ¿qué será ese cartel del cocodrilo? También suenan acordes con la banda de txistularis al paso por Trintxerpe, a ver donde se ha puesto esta vez Luis Peralta para sacar fotos...

En la Behobia no se sabe si lloverá o no, pero de lo que se puede estar seguro es que después de subir Gaintxurizketa habrá motivación heavy gracias a un pirata muy peculiar y también personas que montarán sus avituallamientos improvisados (ahí tengo en la retina a esa amona ofreciendo gajos de naranja o al niño con su botellín agua...)

¿Cómo no van a ser un tesoro si son capaces con sus gritos de ánimo de subir en volandas a los corredores y corredoras que se quedan sin chichas en las temidas rampas de Contadores? ¡Buah! que gustazo poder correr los últimos kilómetros por las calles de Donosti... está todo repleto de gente, es apoteósico. A algunos les va a doler las palmas de tanto aplaudir y más de una terminará afónica... es que además se molestan en leer tu nombre en el dorsal para animarte a tí, precisamente a tí... ¡que subidón!

Poco a poco todos y todas irán corriendo por el kilómetrico pasillo que forma la multitud del público y después del paso de alrededor de 24000 korrikalaris, rollers, y valientes con sus máquinas, todo irá volviendo a la normalidad. Todos y todas recogerán su medalla, sus obsequios en meta, mirarán su clasificación, buscarán sus fotos en prensa, en internet, se irán de celebración con sus familiares y amigos, compararán, analizarán la carrera... ¿y el público?... ¿que aliciente tiene el público? Un tesoro sin ninguna duda.

Este año la fiesta de la Behobia se ha visto empañada por la muerte de una corredora. Un suceso trágico, sin ninguna duda, una grandísima pena. Nunca habrá una buena forma y un buen momento para morir, pero si en el calendario ya estaba marcado este día para ella, dejar este mundo haciendo lo que te gusta y a lo que has venido, a correr, y hacerlo además entre el aplauso de miles y miles de personas, tal vez sea algo que con el paso del tiempo pueda consolar un poquito la grandísima pena de sus allegados. Yo creo que así lo pensaría. Mi más sincero pésame.

Mañana, día 1 después de la Behobia, seguiré corriendo, saldré cuando mi vida laboral y familiar me lo permita, en muchas ocasiones a horas que debería estar prohibido hacerlo, y estoy seguro de que ya nada será igual. Seguro que ya no me cruzaré con tanta gente y las calles perderán el color que hasta ahora tenían. Mucha gente poco a poco irá guardando sus zapatillas hasta el año que viene, con tal vez alguna excepción...

Si alguien tiene dudas de correr la Behobia, de si si, de si no, solo le puedo decir que yo lo tengo bien clarito. Algo que es capaz de conseguir todo lo escrito (y lo que estará sin escribir...) tiene que ser por narices algo grande y digno de probarlo. Yo ya lo sé y el que no lo sepa le animo a que lo pruebe. 

Esta vez no voy a hablar de mi carrera. Ha sido fea. Tenía como objetivo bajar de hora y media y lo he conseguido, pero eso mismo me ha hecho exprimirme tanto que no he podido disfrutar como otras veces. En esta ocasión ha sido así.

Animo a club deportivo Fortuna a ir mejorando los imprevistos y fallos que van surgiendo, todos ellos supongo que lógicos al tratarse de un acontecimiento de semejante envergadura, y a no dejarse caer en la tentación del todo vale para seguir engordando algo que por sí solo va creciendo a su ritmo. Zorionak.


5 comentarios:

  1. perfectamente perfecta la narracion.gracias

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  2. ¡¡Qué bonita entrada!!
    Narras a la perfección qué es una Behobia. Yo también he oido al pirata, yo también he comido gajos de naranja de ese ama en los toboganes de Lezo y he recibido los ánimos y las sonrisas de bomberos, "ambulancieros" e incluso ertzainas...
    Me encanta esa carrera, no soy objetivo. Lo siento
    Un saludo.

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  3. Precioso post. Una descripción de detalles que te trasladan al ambiente de la carrera.
    Enhorabuena.

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  4. Gran entrada, una pena no haber caido que iual tú también la corrias para habernos visto en la salida. Voy a correr el maratónd e Donosti así que opté por no exprimirme a tope, el lunes post behobia salí a correr suave y ayer martes cayeron dos series de 5000.

    Que sepas que por tu culpa sigo ahi con lo de Sobrarbe en la cabeza.......es casi seguro que haré la de Leitza con unos amigos y a ver como aguantan las piernas,s i están decentes iré paa ver esos paisajes.

    Un abrazo desde Pamplona compañero!!

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  5. Me vas puesto los pelos de punta con esta gran cronica.
    Con tu permiso me quedo por aqui.

    Un placer correr por tierras vascas y... juro q repetire!

    Un abrrazo

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