viernes, 27 de diciembre de 2013

¿CORRER O CORRER CARRERAS?


Miro de reojo a ese conocido que corre de otra manera. Él no participa en carreras, no tiene plan de entrenamiento ni remordimiento de conciencia si lleva tres días sin correr.

Cuando empieza a dar los primeros pasos no sabe el tiempo que va a tardar en volver a casa, seguro que si se siente cansado lo hará antes que si no lo está y las únicas series que hace son para cruzar una calle antes de que el semáforo cambie de color. No se preocupa de saber si hace unas semanas hizo el mismo recorrido en más o menos tiempo, ni tampoco le preocupa algún dolor desconocido que pueda asomar por sus piernas... simplemente esperará a que se le pase antes de volver a ir a correr. Por supuesto que no lo hará si llueve a cántaros, o hace mucho frío, o en medio de una ola de calor... lo dejará para el día siguiente, o el siguiente, u otro más, u otro... así hasta que pueda salir a disfrutar de lo que más le gusta y le relaja... correr. 

Vuelvo la cabeza hacia otro lado y me fijo en la gente que además de correr empieza a participar en carreras y la cosa cambia bastante para muchos y muchas. Es como si hubiesen entrado en un embudo y poco a poco van cayendo por él. Ya no se corre cuando a uno le viene bien o cuando apetece, de hecho ahora ya no se sale a correr... se sale a entrenar. Cada persona lo hace para conseguir un objetivo diferente y entrena a muchos y distintos niveles... Y los entrenamientos son lo que son, requieren disciplina, constancia, fuerza de voluntad, sacrificio... y, por qué no, también un poquito de suerte. Poco a poco se va dejando atrás ese planteamiento de correr por correr como ese conocido y empiezan a surgir otras preocupaciones.

Primero son las zapatillas, hay que comprarse unas buenas... empiezan las consultas con conocidos, rastreos de foros y visitas a tiendas deportivas, hasta que un buen día uno se compra las que cree que son mejores. Y poco a poco van cayendo los kilómetros y con ellos la primera carrera. La experiencia es tan buena que hay que repetir y cada vez los objetivos se tornan más ambiciosos, primero serán las carreras de 10 kilómetros, después las de 15 kilómetros, luego los medio maratones y tal vez algún día llegue el maratón. La motivación va creciendo como los kilómetros que se acumulan.



A estas alturas llegan situaciones muy comunes... hay que comprar unos pantalones más técnicos y con bolsillo, ¿rozaduras en los muslos, axilas y pezones?... bienvenida vaselina, a ver unos calcetines que no hagan rozaduras..., esas medias de compresión que lleva todo el mundo será por algo ¿no?, vitaminas o sales minerales, barritas o geles, ¿cuales son mejores?, empiezan molestias en la rodilla ¿serán las zapatillas?, primera visita al fisio, van llegando los progresos, las series, los fartleks, otra vez la rodilla... seguro que son las putas zapatillas... joder me compro otras, vuelta al rastreo de foros, me han dicho que haga cuestas, pasta o arroz... ¿que toca hoy?, mmm... noto otra vez la rodilla... me voy a correr un poco a ver si está bien... mierda, no tenía que haber corrido tanto, vuelvo al fisio...

Además, en muchas ocasiones, los entrenamientos no se pueden hacer cuando a uno le apetece, y los movimientos de los trileros no son nada comparado con los que en algunas ocasiones se pueden y se tienen que hacer para encajar uno en un día ocupado por el trabajo, la familia, ese recado que hay que hacer si o si, en un momento que deja de llover, aprovechando la siesta del niño... ¡mierda mierda mierda! pues si no me queda otra me voy corriendo a trabajar... Habrá otros días en los que mientras hay gente que se pone el pijama para acostarse, otros y otras se pondrán las zapatillas para patear por una dormida ciudad, porque ese día toca correr...

Y así, día tras día, dejando por el camino esfuerzo, sacrifio, dolores, preocupaciones, ilusiones, pesimismo y nervios, al final amanece esa X marcada de rojo en el calendario y llega el momento de juntarse con otros cientos o miles de paisanos y paisanas que, por caminos diferentes, han llegado al mismo lugar... la línea de salida de la carrera. Cada persona la vivirá de manera diferente, pero seguro que muy pocos acabarán en la línea de llegada. La carrera seguirá al día siguiente cuando se miran las clasificaciones, se buscan fotografías, se escriben, se comentan, se recuerdan... y al día siguiente, y al otro, y al otro...

La experiencia ha sido tan positiva que se siente que todo ha merecido la pena y para cuando uno se quiere dar cuenta... ya ha caído en otro embudo y otro número se tacha con una X en el calendario...y así otro... y otro... y otro...

Miro de reojo a ese conocido que corre de otra manera... y me gustaría que fuese así... pero es que si vuelvo la cabeza hacia otro lado no puedo evitar mirar mi rotulador y asegurarme de que no se va a quedar sin tinta para poder seguir marcando muchas X en el calendario...  
Y tú... ¿hacía donde miras?

9 comentarios:

  1. Pues a medio camino, entrel el correr por correr, sin calendario y "personal trainers" y en el correr alguna que otra carrera.
    pero ante todo lo sensaciones y momentos,

    Un saludo

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  2. Me gustan los objetivos... y eso me da placer... correr por correr es casi solitario. Cuando vas a carreras... hacés amigos...compañeros de kms , compartís ese placer....así que sigo con el sacrificio.

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  3. Sigues sorprendiéndome tron! muy bueno! yo sin duda soy de los anárquicos!!! :) y si consigo hacer una prueba pequeña al año contento...

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  4. Estupenda entrada. Me gustó mucho y refleja la realidad del corredor popular "normal", y el "venido a más"...

    Yo procuro seguir fiel al plan de entrenamiento que me haya trazado, más que nada por que es la única motivación que tengo para no quedarme en casa echado en el sofá. Pese a todo, el mero hecho de salir a trotar 45 minutos al ritmo que sea, ya implica un sacrificio que creo, no debemos de subestimar.
    No compito (salvo una o dos veces al año, y por razones sentimentales, más que por otra cosa). Soy de los que piensa que correr es un medio para sentirse mejor; si sufrimos, nos duele algo o nos lesionamos, no sólo pierde todo el sentido, sino que se convierte en una estupidez supina.

    Y para terminar: ¿competitividad?, ¿ganarle a alguien?, ¿"romperme" para mejorar 1 o 2 segundos mi mmp?, ¿de qué estamos hablando?...

    Pero como siempre, cada uno sabrá lo que hace.

    Salud!

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  5. Yo, la verdad es que miro hacia adelante con el único propósito de disfrutar de la participación, que no competición, en las carreras. Mis inicios empezaron con el objetivo principal de bajar peso y sentirme mejor conmigo misma no solo física sino mentalmente, pues sentía que una vez pasada la barrera de los 40 años, había dejado de hacer algo por mí misma y la sensación de abandono y de fracaso que invadía mi vida era tal, que de golpe y porrazo desperté de ese maldito sueño que parecía perfecto y vi en lo que me había convertido. En una persona sin ilusiones en la vida, que sólo se dedicaba a hacer siempre una misma rutina diaria que no le daba satisfacción personal alguna. Es verdad que cuando empecé a correr y vi que cada vez podía ir un poco más lejos y sufrir un poco menos, empecé a plantearme participar en alguna carrera para probar a ver qué tal me desenvolvía. Y la verdad es qué no me arrepiento para nada de haber entrado en el embudo aunque tampoco me obsesiono con los entrenos. Para mí es bastante más importante vivir la experiencia e ir conociendo a gente qué se dedica a lo mismo que yo ahora, cada uno con su nivel, porque de todos aprendo algo. Y tener la oportunidad de encontrarte con verdaderos amigos que haces a través de las carreras y redes sociales donde tanto se comparte, para mí no tiene precio y está por encima de cualquier tiempo o marca personal. Yo corro por disfrutar de esos momentos pero con un ojo echado hacia el calendario con la ilusión de nuevos retos. Pero siempre con los pies en el suelo, sabiendo lo que soy. Una corredora popular que se limita a disfrutar de las carreras sin más pretensión que probarse a sí misma pero sin obsesionarse con un crono ni querer compararse y menos superar a alguien que está fuera de sus posibilidades. Sólo correr para sentirme viva y plena. Yolan de Sope.

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  6. Yo cuando corro solo miro en sumar km y me preocupa poco lo demas... soy un tipo raro... por mirar hacia la camara ya me abierto dos veces la cabeza y me pegado mas de un revolcon.. competir compito cuando las carreras me gustas ahora por ejemplo estare un tiempo en montaña que la disfruto mas... despues de un monton de maratones y 53 años corro por puro placer sin mirar a los demas...

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  7. Que buena entrada y que bien nos define.
    Felicidades y Feliz Año.

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  8. Yo soy de objetivos, me gusta marcar unas x al año y pelear duramente por conseguirlos. Las veces que no he tenido objetivos claros me he dejado ir sin más y no me he sentido bien al final. Lo que quizás voy aprendiendo es que en el camino está la diversión y no tanto en el día x de la carrera.

    Personalmente he acabado un poco hasta el gorro de los desafíos de tiempso o ritmos estilo maratón. Ahora mismo me llama mucho más la atención la montaña con carreras o ultras dónde el desafío y el premio sea llegar...no importa media hora, una hora o dos horas más tarde sino llegar.

    Un abrazo y espero verte en Leitza

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  9. Cada uno lo que busque no? Yo siempre tengo en mente una carrera, una marca que batir, cosas así.
    Sin embargo mi mujer es de las que le apetece y corre, no le apetece y no corre...sin obligaciones.
    Ambos disfrutamos del running y ambos mejoramos, solo que ella, como es logico al carecer de plan de entrenamiento lo hace mas lentamente.
    Depende de lo que busques no?

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