martes, 25 de noviembre de 2014

EL DÍA QUE YA NO PUEDA CORRER





El día que ya no pueda correr 

pasearé por todos los montes, pistas de atletismo y caminos en los que fuí sembrando todo tipo de maldiciones y juramentos, porque cada uno de ellos habrá florecido en forma de recuerdo de días de agotamiento, de frustración, de caídas, de esfuerzo, de superación... pero sobretodo de felicidad.

El día que ya no pueda correr

seguiré sintiendo de nuevo la emoción, los nervios e incluso el delirio cada vez que escuche los acordes de "Highway to Hell", "Thunderstruck" o "Born to run", y sin poder evitarlo mi alma me abandonará unos instantes para volver a cada uno de los primeros metros de todas las carreras en las que participé.

El día que ya no pueda correr

me veré en más de una ocasión reflejado en los escaparates frente al último modelo de zapatillas de mi marca favorita, seguiré leyendo comparativas, análisis, estudios... y casi seguro que especularé con mis mejores marcas variando la fórmula de los antiguos entrenamientos que hice, como quien elabora una pócima mágica... si hubiese hecho unas series aquí, unas cuestas allá, menos de esto, más de lo otro...

El día que ya no pueda correr

sentiré un particular escalofrío cada vez que pase por el portal número 42 de cualquier calle, cuando vea alguno de mis dorsales favoritos troquelados en la matrícula de un coche o cuando encuentre entre los números premiados de la lotería las horas, minutos y segundos de alguna de mis mejores marcas personales.

El día que ya no pueda correr

me sorprenderé en más de una ocasión subiendo las escaleras de casa de dos en dos, inclinado y con las manos apoyadas sobre las rodillas como tantas y tantas otras veces lo hice, y además, no tengo ninguna duda de que también, víctima de la costumbre e inconscientemente, aprovecharé cualquier desnivel que encuentre para estirar con disimulo los malditos soleos que tanta guerra me han dado siempre y tantos cuidados han necesitado.

El día que ya no pueda correr

no dejaré de recordar cada año las fechas de mis carreras favoritas, el último fin de semana de junio, el segundo de noviembre... y siempre que pueda seguiré corriéndolas, aunque sea "al otro lado", a sabiendas de lo que empuja cada grito, cada aplauso y de lo mucho que se agradecen.

El día que ya no pueda correr

miraré antiguas fotografías y me sentaré de vez en cuando a leer los relatos que en su día escribí en este blog, sentimientos disfrazados con palabras, y que me harán volver a correr de nuevo cada momento, porque no sólo se corre con las piernas sino también con el recuerdo.

El día que ya no pueda correr

cederé más de una vez ante la tentación de bajar el paraguas en medio de una tormenta, sólo por volver a notar el placer de cómo corren las gotas de lluvia por el rostro, de sentirme de nuevo loco y libre, de la posterior sensación de estar a salvo al llegar al portal de casa y de autocompensarme con una ducha caliente.

El día que ya no pueda correr

seguiré compartiendo las ilusiones de quienes sí lo puedan hacer, analizando sus entrenamientos, animándoles como antes también otros lo hicieron conmigo y aportándoles esa experiencia acumulada a golpe de errores de los que joden, pero de los que tanto se aprende.


El día que ya no pueda correr seguiré haciendo tantas y tantas cosas que será un punto y seguido pero no un punto y final, porque aunque no me quede más remedio, aunque se acaben los trotes, las series, los fartleks, las cuestas o las tiradas largas, aunque se acabe salir a correr para siempre, hay algo que ya nunca podremos dejar de hacer... algo que ya no tiene marcha atrás...

El día que ya no pueda correr dejaré de hacerlo, pero...  
lo que ya nunca podremos dejar de hacer, es dejar de ser corredores


19 comentarios:

  1. A sus piés!! Genial!! Me he visto reflejado

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  2. Genial!! Impresionante!! Muchas gracias por escribir lo que muchos sentimos. Un abrazo, corredor!!

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  3. Espero que tarde mucho en llegar ese día.

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  4. Emocionante. Y la selección musical, impresionante.

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  5. Ole ole!!!! Qué buenísima entrada!!!

    El día que ya no podamos correr,... igual ese día no llega nunca! Mira estos dos fieras: http://youtu.be/UhCLKAL7mak

    Por cierto, me ha tocado de lleno porque I'm wellcome back. He empezado a correr again, y ya me he apuntado a un 10mil. Eaaaaaaaaaaaaa!!!!!!

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  6. Lo has clavado, pero es todo muy triste.

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  7. Me gusta el día que ya no pueda correr más que el día que deje de correr. Porque no pensamos dejarlo. Buena entrada.
    Un abrazo, Klass.

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  8. Espero que el día que ya no se pueda correr sea para vosotros porque habéis encontrado algo que aún os llene de más satisfacciones. Así la despedida aunque triste también será agradecida.

    Gran entrada, esto es amor a la zapatilla.

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  9. Felicidades, GENIAL!! Enhorabuena por esta profunda, acertada y sentida reflexión, con la que nos identificamos muchos (todos, seguro) de los que compartimos esta pasión.

    Saludos,
    Paco Molina

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  10. Mientras no estemos inválidos podremos correr... aunque sea a 10 minutos el km!!!

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  11. Buen texto. Gran lectura. Me siento muy identificado.

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  12. No te creas que me lo he planteado muchas veces
    Yo creo que terminaré como los jubilados, apoyado en una valla en mi parque viendo pasar a los mozos y mozas corriendo...y recordando
    Gran entrada. Saludos

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  13. Me ha gustado mucho la perspectiva que le has dado. Seguro que todos viviremos de alguna manera todas esas sensaciones cuando tengamos que dejar de correr definitivamente.

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