domingo, 8 de marzo de 2015

4 SENPEREKO TRAIL. Se me había olvidado...




Algo más de 21 kilómetros de distancia y 1050 metros de desnivel positivo, son el disfraz con el que se presentaba esta pequeña emboscada para los que, como yo, decidiesen salir más rápido de lo que debieran, "a ver qué pasa".

Saint-Pée sur Nivelle, 9 de la mañana, cielo despejado y el mercurio coqueteando con los 4 grados (posteriormente se dispararía), es el escenario con el que alrededor de 650 participantes comenzábamos a dar los primeros pasos de la cuarta edición de esta carrera, organizada con mucho mimo por SPUCLASTERKA.

Si una imagen vale más que mil palabras, me remito al siguiente gráfico para describir el recorrido en lo que a sube bajas se refiere. Dicho esto, eso sí, los parajes por los que transcurren son espectaculares, con vistas muy bonitas, de las que, si tuviese que elegir, me quedaría especialmente con el legendario monte Larrun y las lejanas de la costa y de San Juan de Luz.


Y ahí, donde comienzan los primeros metros de subida de la carrera, es cuando empiezo a recordar muchas cosas de las carreras de montaña... no en vano, ya habían pasado más de ocho meses desde la última que corrí, el Ultra de Sobrarbe.

Se me había olvidado ese momento en el que la ansiedad y euforia inicial van perdiendo intensidad a medida que las primeras cuestas frenan y ponen a cada uno en su lugar.

Se me había olvidado la mirada compasiva hacia adelante con la esperanza de que acabe una interminable cuesta y la decepción al comprobar que tras la curva hay otra igual o peor.

Se me había olvidado ese cocktail de sensaciones que me hacen tan vulnerable al mezclar una cima, unas bonitas vistas, unas piernas reventadas, una respiración agitada y el aplauso y ánimos de los que han subido hasta allí única y exclusivamente para eso.
 
Fotografía de SPUCLASTERKA. Al fondo San Juan de Luz
Se me había olvidado que en los descensos rápidos y con desnivel, siempre hay un momento en el que me acuerdo del ignorante que dijo aquello de que "cuesta abajo hasta la mierda corre"... ya ya.

Se me había olvidado la sensación de "sálvese quien pueda" al pasar por mitad de un barrizal o cruzar un arroyo sin perder un segundo en buscar una piedra o apoyo sobre el que pisar... y el gustazo que da.

Se me había olvidado la pasión que se puede poner en un "me cago en su puta vida" al descubrir cómo en ese último descenso que ya te habías imaginado que llegaría hasta meta, se te ha colado una cuesta que en el perfil no parecía nada y acaba siendo la peor de todas.

Se me había olvidado la magia que hay en el último arco de llegada, el cual, una vez se cruza, te devuelve con creces y en forma de felicidad y satisfacción, todo el esfuerzo y sacrificio que has dedicado para subir y bajar Santa Bárbara, Bizkarzun, Esnaur, Zuhalmendi... así, hasta la última piedra.

Se me había olvidado que en este tipo de carreras organizadas por pueblos, clubs de montaña o por corredores para otros de su misma condición, abundan detalles y cuidados para cada participante que consiguen que te sientas como en casa y que maldigas todas esas otras en las que acabas siendo un número más.
Fotografía de SPUCLASTERKA. Monte Larrun

En lo personal, una buena experiencia compartida con mi amigo Gorka, quien debutaba en una carrera de montaña y lo hizo por la puerta grande, y vuelta a casa con una buena marca y clasificación pero con la sensación de haber llegado bastante justo, algo que no deja de ronronearme... tal vez si hubiese ido aquí mas despacio, tal vez si aquí hubiese apretado... 

De todas formas, da igual! también se me había olvidado que toda estrategia se me olvida en cuanto me pongo un dorsal...


 
Senpereko Trail 2015 from B&B on Vimeo.
Bonito vídeo realizado por Benoit Braco.

1 comentario:

  1. Se me había olvidado comentar ...
    Pero la entrada me ha encantado .

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