domingo, 31 de enero de 2016

HERRI AMETSA TALAIA... sorprendido.


Hay carreras a las que se va, se corre y se vuelve.

Hay carreras a las que se va, se corre, se disfruta y se vuelve.



Cruzo la línea de llegada de la primera edición del trail Herri Ametsa Talaia tras algo más de catorce kilómetros corriendo por los continuos toboganes que ofrece el monte Ulia. Si en ese mismo instante alguien me hubiese preguntado "define como te sientes con una sola palabra", tengo muy claro que mi respuesta hubiese sido "sorprendido".

Sorprendido porque no es nada fácil trazar un recorrido de catorce kilómetros por los estrechos caminos del monte Ulia y hacer coincidir en algunos tramos, a más de 200 corredores y corredoras con otros tantos componentes de la marcha de montaña que compartía parte del mismo recorrido...

Sorprendido porque para ser la primera edición de una carrera, y además organizada por una Ikastola, hubo varios detalles de calidad que no los tienen otras pruebas muchísimo más mediáticas.

Sorprendido por... ¿que mogollón de voluntarios había?

Sorprendido por los cientos, o miles, o yo que sé cuantas fotografías, que a lo largo del recorrido nos iban realizando y mucho más sorprendido cuando además de ello, pude ver un dron que nos estaba grabando... ¿un dron? ¡joder!

Sorprendido por la generosidad de los avituallamientos, y la gran cantidad y variedad de regalos que se sorteaban a la llegada... claro, que esto a mí no me importa mucho porque nunca me toca nada.

Sorprendido por... ¿en cuantas carreras os han bailado antes el Aurresku?




Sorprendido por el recibimiento y por el buen trato recibido de todos los que de una manera u otra contribuían al buen funcionamiento de la prueba y a los que no me atrevo a enumerar por miedo a olvidarme de alguno.

Sorprendido por... ¿todo esto costaba solo quince euros?

Sorprendido porque tuve la sensación de que en esta desconocida, y para mí, aun insignificante carrera, además de una bolsa de corredor, también regalaban sonrisas.

...

Las carreras, en general, dan y reciben. En el otro lado, estamos los corredores y, desgraciadamente, hay muchas de ellas que reciben más de lo que dan. Otras, como ésta, son todo lo contrario.

Hay carreras a las que se va, se corre y se vuelve.
Ponen un recorrido, unos servicios, un reglamento... 

Hay carreras a las que se va, se corre, se disfruta y se vuelve.

Ponen un recorrido, unos servicios, un reglamento y se dejan todo para que los corredores disfruten... y no hay mejor sensación que esa.

Zorionak Herri Ametsa. Os habéis vaciado para darnos una gran mañana haciendo lo que más nos gusta. Seguro que el año que viene todos los dorsales se volverán a agotar... pero mucho antes!!

....

Dos cosas que no puedo pasar por alto:

La mala coincidencia ha querido que el mismo día se celebrara la segunda edición de Herrikoia Krosera, una carrera, también diferente y muy recomendable, en la que participé el año pasado en su primera edición y que me supo a gloria.

La segunda es que el monte Ulia es otro de los privilegios geográficos con los que contamos los donostiarras. Es una auténtica maravilla tenerlo junto a la ciudad y poder disfrutar de él, cada uno a su manera. Y me niego a hablar del monte Ulia y no aprovechar para mostraros esta fotografía que hizo mi buen amigo Álvaro Del Val y que le supuso ganar el primer premio del concurso fotográfico organizado por la fundación Cristinaenea celebrado en el año 2013.
Fotografía: Álvaro del Val

No hay comentarios:

Publicar un comentario