domingo, 12 de noviembre de 2017

EL KILÓMETRO 21 DE LA BEHOBIA


Unos minutos después de que suene el despertador el 12 de noviembre de 2017...

El desayuno de cereales y mensajes de ánimo que llegan al teléfono móvil nada más encenderlo.
El ritual de vestirse con todo lo minuciosamente preparado la noche anterior sobre la mesa de la cocina.
Salir de casa e ir viendo cómo desde otros portales también van saliendo más pantalones cortos camino del tren.
Las conversaciones, risas y anécdotas en un vagón abarrotado de corredores.
La cara de asombro de una mujer cuando desde el andén ve abrirse las puertas del tren y salir de su interior una marabunta multicolor.
El paseo por las vacías calles de Irun viendo como va cogiendo forma el avituallamiento del kilómetro dos.
El "a ver cómo vas vestido" y el "a ver si te veo cuando pases" de conocidos camino de Behobia.
El café en el bar de siempre y las cuatro o cinco preguntas de los allí presentes al deducir que iba a correr esa carrera en la que "más de 30000 personas pone el periódico que van a correr, oye".
Los primeros trotes por Behobia, los saludos con conocidos, los intercambios de emociones y las fotografías de recuerdo.
El pequeño museo de camisetas de carreras sobre dos piernas que calientan y estiran por Behobia.
Pasar de cero a mil en hiru, bi, bat...

Las calles desiertas de Irun en las que ahora ya no cabe ni un alfiler.
Los primeros que graban tu paso corriendo y lo wasapean con el resto de la familia y amigos.
El policía local que anima como uno más.
Los decibelios del puesto de animación subiendo Gaintxurizketa que entran por los oidos y empujan por la espalda.
El campamento amarillo en lo más alto de la subida y todos los socorristas que mientras aplauden y animan, buscan cualquier signo de debilidad entre los corredores. 
La mano cornuda al cielo y el primer conato de pelos de punta al paso por la zona más pirata y heavy de la carrera.
El retumbar y el eco de los aplausos al paso por el interior de un pequeño túnel en el que el público se resguardaba de la lluvia "Pero... ¿cómo hostias han llegado aquí?"
Los acordes del concierto en el kiosko de Errenteria, mezclándose con los gritos y aplausos de los que blindan sus calles.
Las conversaciones que ponen de sobreaviso que faltan 800, 600, 400, 350... 50 metros para que comience el Mortirolo de Capuchinos.
Los que esperan tu llegada y en ese instante, antes o después, están dalequetepego con el Runloc, "mira, ya ha pasado por el kilómetro tal o cual".
El subidón de ver Donosti de lejos.
Los desgarradores gritos de ánimo que salen del megáfono de Félix en el kilómetro 17, y en especial ese "qué grandes sois, joder" al pasar corriendo por allí vistiendo la camiseta de Reto Dravet... Que quede claro: Grandes sois vosotros.
¡Aupa Markel txapeldun!


Fotografía de RetoDravet

La carne de gallina durante cientos de metros.
El paseo triunfal desde Arzak al Boulevard, olvidándose del crono y de los ritmos para disfrutar del mejor premio que puede dar una carrera. Eso es la Behobia.
Girarse para ver quien te ha saludado en la Avenida de Navarra, en la Zurriola, en el Boulevard... ¡Estás en casa, joder!
Los dos lances de las manos al cielo por los que no están pero están. Va por vosotros.

Ver a Angel como voluntario poniendo medallas a los corredores desde su silla de ruedas.
Deambular de un lado a otro como si no fuese capaz de mantener el equilibrio de la medalla que se balancea colgada del cuello.
La cara de gilipollas que debo de tener.
Juntarse con amigos y familia tras la línea de meta y empezar a responder una retahíla de preguntas entre risa y risa.
Saludos y choques de palmas con los primeros conocidos con los que uno se va cruzando.
Llegar a casa y recibir el trofeo de un dibujo del aita subido en un podio... "Me ha encantado, pero... ¿por qué no me habéis puesto pelo?"
Encender el móvil, seguir leyendo mensajes y empezar a decir a todos que ya he llegado y que todo bien.
El "¿Qué tal?" de amigos, conocidos y vecinos con los que me cruzo por la tarde.
Las primeras fotos que van llegando al móvil y que ponen imagen a las emociones que se llevaba en ese momento.
La felicidad y satisfacción que se ponen el pijama y se acuestan contigo...

El día después.
Los muchos días antes.

Esta entrada va para aquellos que dicen que la Behobia son sólo 20 kilómetros.
Sumadle uno más.
El que no solo se corre.



                                                                 @otrolocokcorre

20 comentarios:

  1. Bravisimo! Para los foraneos Behobia empieza un viernes en el Antiguo y termina un domingo. No son 20km, son tres dias increibles.

    Y girar la cabeza al oir "Aupa Jorge" pensando que te has cruzado con un conocido, y otra vez, y otra.. mucho que agradecer de este fin de semana.

    Abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que todo fuese bien y de que hayas disfrutado de la carrera, de la precarrera y de la postcarrera, tanto como poder haberte conocido y compartido unos minutos en Behobia (muy cerca de tierras galas, por cierto).

      Un abrazo y hasta la próxima!!

      Eliminar
  2. Aúpa ahí!!! Lo has clavado amigo, lo has clavado.

    ResponderEliminar
  3. Aúpa ahí!!! Lo has clavado amigo, lo has clavado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces tengo la sensación de que me repito más que el pepino, pero es que aunque ya lleve unas cuantas participaciones, cada año son las mismas emociones. Gracias.

      Eliminar
  4. Es emocionante leer tu experiencia...
    Él año que viene espero estrenarle en esta gran carrera. Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por leerlo.
      A ver si el año que viene la corres y sientes lo mismo!!

      Eliminar
  5. Ni más ni menos, me siento totalmente identificado con tu descripción. Este año ha sido mi primera vez pero no la última.

    ResponderEliminar
  6. La BehobiaSS no se corre, la BehobiaSS se disfrura.
    Si alguien no lo ha hecho, que pruebe a correrla un año sin mirar el reloj.
    Vais a alucinar!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En mi caso, que soy algo competitivo, siempre salgo con una idea de tiempo o marca al que me intento acercar o mejorar, sin embargo, es cierto que muchas veces me olvido de ello a cambio de disfrutar más de algunos momentazos de la carrera.

      Eliminar
  7. Si es increíble para ti, imaginate para los que somos de fuera. Que te llamen y animen por tu nombre como si te conocieran, te alientan. Son como el número 12 del fútbol. Hubo un momento que mi marido me vio la cara y me pregunto si estaba bien. Estaba llorando Emocionada. Es mi primera behobia pero el año que viene vuelvo otra vez

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hace falta muchos ánimos y emociones que compensen el esfuerzo que tiene que hacer alguien de fuera para venir a correr la Behobia. Menos mal que con un público así, vamos sobrados de ello!!

      Eliminar
  8. Como alguien a escrito, para los que venimos de fuera es un finde completo, de disfrute, buena comida, buenos paseos, emociones......es única.

    Felicidades.....hasta la siguiente!!!!

    ResponderEliminar
  9. Me ha encantado tu descripción y me siento totalmente identificada. Como ha dicho algun compañero la Behobia no se corre, se siente!! Brutales emociones!! Fue mi primera vez de Behobia y de 20K y disfruté como en ninguna otra carrera anterior. Como puse en mi fb increible la animación del pueblo vasco, prendada me quedé y me emocionó en varias ocasiones, parte del logro es suyo!! Eskerrik asko!! Ya estoy pensando en el año que viene para repetirla!! Aupa Behobia!! �� Laura

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Laura. Para correr la Behobia hace falta entrenar las piernas y las emociones.
      Un saludo

      Eliminar